Colombia atraviesa un momento de inflexión política y económica con implicaciones directas para el sistema financiero y el ecosistema de pagos.
El cambio de ciclo político ha generado un repunte significativo en la confianza de consumidores e inversionistas: el índice de confianza del consumidor alcanzó en junio de 2026 su punto más alto en 12 años, impulsado por expectativas más favorables sobre el desempeño futuro del país.
Sin embargo, persisten retos estructurales importantes. La inversión en Colombia equivale actualmente al 17,5 % del PIB, el nivel más bajo en dos décadas, y el país se está endeudando con una de las tasas de interés más altas del mundo.


